Lech Walesa

16 05 2008

Lech Walesa -aunque Polonia y ustedes no quieran saberlo- llenó las arcas del sindicato Solidaridad con varios cientos de miles de dólares que ganó la noche del 23 de julio de 1977 en un garito de Las Vegas. En mayo, gracias a la ayuda de un primo en el Partido, había logrado salir de Varsovia, tras ser despedido del astillero de Gdansk; en Bonn tomó el primer vuelo en dirección a Los Ángeles. De allá a Nevada era un paso. Un plan rondaba en su cabeza desde que años atrás viera una peliculita americana sobre el casino y el juego, también gracias a su primo.

La ambición le hizo perder en una noche de ruleta lo poco que había ahorrado y lo mucho que había pedido a amigos y familiares. Su número era el 17, el de la toma del Palacio de Invierno, el de la Revolución de Octubre; el casino, como era de esperar, no estaba para mandangas mitológicas. Lo perdió todo y ello no solo incluía su capital, ni siquiera se limitaba a su vida: aquel dinero era según el plan el interruptor con el que encender el motor de una nueva revolución en Polonia. Multiplicado vaya usted a saber por cuántos enteros con tres o cuatro plenos al 17 y bien invertido en organización sindical, el monto de zlotys que cambió por dolares tendría que haber dado ímpetu material a todo lo que Lech y sus compañeros de los astilleros habían planeado para su país.

Sin un duro y por los suelos, salió del casino mordiéndose las entrañas y preguntándose trágicamente si valía la pena intentar volver a su país, si por el contrario merecía morir allí, en la cuna del capitalismo ocioso. La rabia le pudo. A punto estuvo de romperse la crisma a golpes contra la pared, a punto de pedir a unas putas que le pegaran un tiro. Fue entonces cuando vio a una ostentosa pareja meterse en un callejón y cuando le vino a la cabeza la historia de los padres de Batman, que conoció tiempo atrás gracias a los cómics de su primo. Asesinados por un quinqui de tres al cuarto que seguramente tenía mujer e hijos que alimentar, quizá un proyecto político que llevar a cabo… No llegó a herirles; bastó con asustarles con su polaco portuario y su bigote. El resultado fueron unos cuantos miles de dólares, un reloj, un collar de perlas y un pelín más de suerte en su nueva incursión a la ruleta. El resto explica bastantes cosas de la historia reciente de Polonia.


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3 respuestas a “Lech Walesa”

21 05 2008
bsarasola (10:44:33) :

Por fin!

A partir de ahora habrá que jugar al 17. O mejor aún, al 19 y al 17.

Otra historia es en qué carajo invertiremos cuando nos forremos

21 05 2008
albertruiz (11:08:58) :

Kalaupapa, ¡Te he echado tanto de menos! Diós. ¡Me haces tan feliz! ¡TANTO!

23 05 2008
Andreu Navarra (09:29:19) :

Hola, Crespo!
Hi haurà presentació a l’octubre a BCN.
Com va tot?
Ens veiem! Salut i una abraçada!

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